Katerina Vordoni

Casa de verano en Antiparos

Trascendiendo del sentido estricto del lujo y tomando el trazado de una tradicional "Katiki" (casa de playa), el arquitecto Katerina Vordoni diseñó una casa con la forma de la letra griega "П" que se ajustaba a la vida de verano sin preocupaciones de una familia. en Antiparos, una pequeña isla griega habitada en el sur del  Mar Egeo.

 

Tiene una superficie de 60 metros cuadrados en total y combina los elementos de las casas griegas tradicionales, con paredes y techos blancos y muros de piedras que mantiene la casa fresca durante los días de calor. 

 

El olivo, símbolo mediterráneo por antonomasia, preside el eje central de la vivienda, y la separa en los dos habitáculos. Su sombra, a modo de cubierta, crea la atmósfera que permite ese diálogo fundamental entre luces y sombras que tan maravillosamente narró Tanizaki en "Elogio de la sombra".

El interior es sencillo y funcional y tiene ese encanto especial que reina en las casas en los días de descanso o vacaciones. Las puertas son de viejos establos pintadas en turquesa como adivinando el color del mar que se percibe en la lejanía.

 

El olor de la higuera pone el punto final de este ambiente rural y a la vez mediterráneo.

 

Cómo si acabaran de llegar, el sillón de la sala de estar tiene todavía el

guardapolvos que dejaron la temporada anterior sin que ésto desentone

del estilo sobrio y minimalista que caracteriza el entorno desnudo donde se

ubica la vivienda.

 

Es un espacio que transmite sensación de confort, sin sofisticación ninguna,

como si quisiera mostrar lo que es el concepto del minimalismo, plasmado

en este caso en un ambiente rural. La luz, como un material más, es una

pieza básica de la atmófera que se ha creado.

 

El dormitorio transmite un ambiente casi monacal, conservando el contraste

del blanco y la madera que son los colores predominantes de la vivienda.

 

Comedor, que rezuma silencio. La puerta evoca un estilo bizantino,

coherente con este lugar.

 

Desde el exterior de la casa se puede entrar a cada una de las habitaciones que la componen. Este dormitorio es elemental. El baño lo separa un simple tabique blanco. El color turquesa de la puerta vieja del establo es que pone el contrapunto al blanco.

 

Esta imagen muestra la simbiosis entre la sobriedad extrema de la casa y

el campo árido, terroso, tan mediterráneo, donde se asienta.

Fuente: Tovima